Del repertorio al oficio: cuando el saber sale del cuerpo

El Eje 4 de este cMOOC describe el repertorio como el conjunto de formas de percibir, decidir y narrar que la práctica construye en el cuerpo y el juicio del practicante. Y el Eje 5 describe la disposición como la postura con la que el practicante se sitúa ante ese repertorio. Ambos ejes hablan del saber encarnado. Pero ninguno de los dos entra en el territorio donde ese saber se hace visible: el encuentro concreto con la materia.

Ese territorio tiene un nombre. Se llama oficio.

El grabador que lleva veinte años ante la prensa y el estudiante que lleva dos comparten en muchos sentidos el mismo repertorio: conocen los pasos, saben los procedimientos, entienden la lógica de la técnica. La diferencia no está en lo que saben sino en dónde vive ese saber. En el estudiante vive en la cabeza —en las instrucciones que recuerda, en la secuencia que repasa mentalmente mientras trabaja. En el grabador experimentado vive en el cuerpo: en la presión de la mano al cargar el rodillo, en el ángulo del brazo al pasar la rasqueta, en la percepción directa y preverbal de que algo no va bien antes de que ningún indicador lo confirme.

Esa diferencia —entre el saber que reside en la cabeza y el saber que reside en el cuerpo— es el oficio. No es una cuestión de cantidad de tiempo: es una cuestión de calidad de atención durante ese tiempo. El practicante que pasa años ante la prensa ejecutando pasos no construye necesariamente oficio. El que pasa ese tiempo escuchando lo que la materia devuelve, leyendo las variaciones, corrigiendo con atención —ese sí lo construye.


El oficio es el repertorio en acción frente a la materia. Y la materia —el papel, la tinta, la plancha, la piedra litográfica, la pulpa en la tina— no es un medio pasivo que recibe lo que el practicante decide. Es un interlocutor con sus propias leyes, sus propias resistencias, su propia manera de responder o negarse. El encuentro entre el cuerpo que sabe y la materia que opone es el espacio donde el arte gráfico ocurre.

Esto tiene una consecuencia práctica que el Eje 4 señala y el Eje 6 desarrolla: el repertorio puede erosionarse sin que nadie lo decida. Cuando el paisaje reduce el acceso a materiales singulares, cuando los plazos no permiten el tiempo largo de escucha que el oficio necesita, cuando la transmisión se interrumpe porque no hay proximidad prolongada entre generaciones —en todos esos casos el repertorio se estrecha sin que nadie lo haya prohibido. Y lo que se pierde no aparece en ningún indicador de gestión.


Nombrar el oficio —distinguirlo de la técnica, reconocer dónde reside, entender cómo se construye y cómo se pierde— es el primer paso para poder defenderlo. El Eje 6 de este cMOOC trabaja exactamente eso: el territorio donde el repertorio se hace cuerpo frente a la materia, y las condiciones que ese territorio necesita para existir.


Para reflexionar

¿Hay algo que tu mano hace en el taller que no podrías explicar completamente si alguien te lo preguntara? ¿Sabes cuándo empezaste a saberlo?

¿Puedes identificar un momento en que la materia te enseñó algo que ningún manual habría podido decirte?