La obra que te toma y la obra que te traga
La absorción buena convoca todas tus facultades y te las devuelve aumentadas; la mala ocupa tus horas y paga en moneda ajena. Una cápsula para distinguir la obra que te toma de la que te traga.
La absorción buena convoca todas tus facultades y te las devuelve aumentadas; la mala ocupa tus horas y paga en moneda ajena. Una cápsula para distinguir la obra que te toma de la que te traga.
Cuando el paisaje aprieta, la tentación es resolverlo todo en una síntesis: un acuerdo, una forma estable, una paz. Pero la síntesis cobra un precio —la potencia—, porque la matriz de conflictos posibles solo genera mientras no se cierra. Coser, detener y burlarse en vez de fundir.