Mi pieza surge de la intención de «cartografiar» los animales que mueren al interior de los zoológicos de México cuyas muertes con frecuencia son ignoradas o incluso llegan a ser encubiertas mediante el silencio institucional. De las 4 formas en las que el poder invisibiliza retomo la memoria del cuerpo amenazado, el archivo de los expedientes vacíos; si los sistemas de clasificación y archivo borran la singularidad, la representación de mis animales busca tratarlos no como estadística sino como individuos únicos. La relación entre imagen y texto se da por desplazamiento, ambos hablan de lo mismo pero desde ángulos diferentes: los animales estampados desde muertes reales y los poemas desde la situación compartida por toda especie en cautiverio. El formato del díptico proporciona la intensidad de un solo movimiento, el golpe de la aparición de los animales muertos. El gofrado era el recurso que mejor representaba la invisibilidad, además, me interesaba acentuar el protagonismo del papel como elemento simbólico-conceptual, no solo como soporte de la imagen también como materia; el vacío es una metáfora del silencio tras las muertes y es roto por el sonido de la poesía que hiere o es sutura de la herida. Los poemas fueron hechos ex profeso y escritos a mano con un palo de madera, evitando la perfección tipográfica impersonal de un archivo virtual institucional, otorgando al texto aportaciones formales. Las impresiones en chine collé al exterior evitan anticipar el gofrado y éste surge al abrir el díptico, las rejas en solo tres bordes introducen al lector en la celda.
En oposición a los mecanismos de poder que actualmente se fortalecen con las infraestructuras informáticas y la saturación de datos, mi pieza busca asentar muertes específicas en un objeto con cualidades estéticas, donde imagen y texto sean presencias sensibles de esas ausencias invisibilizadas.

