Memorias

Octavio Irving

Siligrafía.

La Habana · Cuba

Memorias se construye desde la imposibilidad de entender el recuerdo como una imagen intacta del pasado. La memoria no conserva: transforma, superpone, borra y vuelve a escribir. Aquello que permanece lo hace fragmentariamente, atravesado por otros tiempos y por las sucesivas interpretaciones de lo vivido. Las figuras que habitan estas siligrafías aparecen suspendidas en un espacio de indeterminación. Más que representar una escena precisa, funcionan como presencias. Su repetición introduce una temporalidad extraña: podrían ser distintos momentos de una misma aparición, variaciones de un recuerdo o formas de aquello que insiste en regresar. El dibujo mantiene una condición frágil. La línea busca, se acumula, se corrige y se oscurece. Algunas zonas adquieren densidad mientras otras apenas llegan a constituirse, como sucede con ciertos recuerdos que permanecen nítidos junto a otros de los que solo conservamos un contorno. Sobre ese territorio se extiende una trama de líneas que atraviesa cuerpos, vacío y escritura. Puede leerse como vínculo, tensión, recorrido o corte: aquello que conecta los fragmentos y, al mismo tiempo, evidencia la imposibilidad de recomponerlos por completo. La memoria adquiere así una condición cercana a la sutura: reunir lo separado sin borrar la fractura. La palabra manuscrita no explica la imagen; actúa como vestigio. Imagen y escritura comparten una misma condición residual, como huellas de algo cuya totalidad permanece inaccesible. La siligrafía refuerza esta lógica. La imagen nace del contacto, la transferencia y la inversión; una matriz conserva información para desplazarla hacia otra superficie. En ese tránsito aparece una analogía con el recuerdo: algo permanece, pero nunca exactamente igual. Memorias no intenta reconstruir el pasado, sino detenerse ante sus restos. Recordar, entonces, no sería recuperar lo ocurrido, sino contemplar las marcas que su desaparición ha dejado en nosotros. Es en esa distancia donde la obra encuentra su dimensión poética y temporal.

Procedimiento ·Para la realización de estas obras parto del procedimiento de siligrafía o litografía sin agua, una variante de la litografía planográfica en la que sustituyo el sistema tradicional basado en la relación entre agua y grasa por el uso de silicona como agente repelente de la tinta. Trabajo la imagen directamente sobre la matriz, construyendo el dibujo mediante líneas, manchas, y diferentes densidades gráficas. Una vez definida, aplico una capa de silicona sobre la superficie, que actúa como zona de bloqueo. Tras su secado y la posterior eliminación de los materiales utilizados para generar la imagen, quedan expuestas las áreas destinadas a recibir la tinta, mientras que las zonas cubiertas por silicona permanecen repelentes. Entinto entonces la matriz mediante rodillo, buscando conservar tanto la precisión de la línea como las variaciones tonales, las transparencias y las huellas propias del dibujo. La imagen se transfiere finalmente al papel mediante presión, obteniendo una estampa en la que conviven zonas de gran definición con otras más abiertas, erosionadas o fragmentarias. Una vez realizada la impresión, intervengo físicamente la estampa mediante una trama de hilo rojo que se extiende sobre la superficie del papel. Los hilos atraviesan las figuras, conectan distintas zonas de la composición y generan una segunda estructura gráfica superpuesta a la imagen impresa. Esta intervención introduce una dimensión material y espacial que desborda el plano tradicional de la estampa. De esta manera, combino dos naturalezas diferentes: la imagen transferida mediante el procedimiento litográfico y la presencia física del hilo. La línea deja así de ser únicamente una marca impresa para convertirse también en un elemento real que cruza, enlaza, tensiona y fragmenta visualmente la superficie de la obra.

Plegado · 22 × 32 cm cerrado

Desplegado · Díptico, 44 × 32 cm

2026

1/3

Octavio Irving Hernández Jiménez (Villa Clara, 1978) es artista visual, docente, gestor cultural e investigador. Su práctica se centra en el grabado y la gráfica contemporánea, con un interés sostenido por la expansión de sus fronteras hacia lenguajes y contextos tecnológicos. Se formó en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro (2000) y en el Instituto Superior de Arte/Universidad de las Artes de Cuba (ISA, 2006), y amplió estudios con un Máster en Dibujo, Ilustración, Cómic y Creación Audiovisual en la Universidad de Granada (2023). Es Doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València. Su tesis «EXPLORANDO LA INTERSECCIÓN DE ARTE, INTELIGENCIA ARTIFICIAL, METAVERSO Y NFT: Implicaciones culturales y creativas en la era digital», consolida una línea de investigación enfocada en las transformaciones culturales, creativas y críticas del arte en la era digital. Su trayectoria artística reúne 18 exposiciones personales y participación en alrededor de un centenar de exposiciones colectivas en Cuba y en el extranjero. Entre sus reconocimientos destacan el Premio del Concurso Internacional La Joven Estampa (Casa de las Américas, 2007), la Beca AECID en el Real Instituto de España en Roma (2010), el Premio Prisma 3 (2021), y distinciones como la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla 60 Aniversario de la UNEAC (2022). Ha combinado creación, docencia y gestión cultural desde responsabilidades institucionales clave: Decano de la Facultad de Artes Visuales (ISA) (2021–2023), Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana (2014–2018), además de cargos en la UNEAC y labor docente en el ISA y San Alejandro. Impulsa el proyecto Irving Studio – Gráfica Creativa (2017–actualidad). Su obra integra colecciones como el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba y el MOLAA (Los Ángeles), entre otras. Actualmente reside en Granada, España.