La formación de imagen con pulpas coloreadas acepta casi cualquier fibra en casi cualquier gesto de depósito — con una restricción que no tiene equivalente en los demás gestos. Existe una herramienta cuya boquilla impone un umbral de longitud a la fibra: solo las fibras cortadas por debajo de ese umbral pueden atravesarla. Esa restricción — mecánica, no química — divide la paleta de fibras en dos grupos y convierte la elección del refino en una decisión que determina si el gesto es posible o no.
En esta cápsula
La pulpa proyectada: la fibra y su refino
La pistola de patrón es una herramienta neumática de tolva, alimentada por un compresor de al menos 1,5 a 2 CV con la presión ajustada a 70 psi. Originalmente diseñada para proyectar yeso sobre paredes y techos, Carriage House Paper la distribuye específicamente para fabricación de papel. La tolva se carga con pulpa muy diluida; la pistola la proyecta en un chorro denso cuyo patrón se regula mediante una rueda de orificios con nueve posiciones. La boquilla de 1/8″ es la que resulta operativa para la mayoría de los usos con pulpa; la de 3/32″ es demasiado pequeña y se obstruye con frecuencia.
Las fibras batidas en pila holandesa — abacá, algodón linter, lino crudo y cocido — funcionan en la pistola. La acción de las cuchillas del rodillo contra la platina acorta las cadenas de celulosa y produce una pulpa de fibras uniformemente cortas que fluyen por la boquilla. Las fibras japonesas — kozo, gampi — son incompatibles. El batido tradicional a mano con mazo fibrila sin cortar: separa las fibrillas externas pero conserva la longitud original. Esas fibras largas y fibriladas se enredan en el orificio, el aire sigue saliendo pero la pulpa se detiene, y cuando el atasco se libera deposita un grumo fibroso sobre el trabajo. Joyce Utting Schutter, que documentó el uso escultórico de esta herramienta en Hand Papermaking, señala que trabaja exclusivamente con abacá, algodón y lino, y que evita las fibras japonesas pese a la translucidez que producen en capas finas.
La dilución necesaria es considerablemente más fluida que la del vertido libre o la del pincel con metilcelulosa — más cercana a la del atomizador, pero con mayor carga de fibra por pasada. La pulpa no puede llevar agente de formación: obstruiría la boquilla. Esto produce depósitos opacos y compactos, sin la fluidez controlada que el neri aporta a otros gestos. El drenaje es rápido y la capa resultante se asienta con firmeza.
La pulpa proyectada puede ir pigmentada siguiendo la misma cadena de retención descrita en la cápsula El color retenido — propilenglicol, retención catiónica, concentrado en batidora. El impacto contra la superficie a presión no desprende el pigmento de la fibra, porque la retención electrostática opera a nivel molecular y resiste la fuerza mecánica de la proyección. El alumbre, si se ha incorporado como refuerzo de retención o como encolante interno, viaja con la fibra y cumple su función también en la pulpa proyectada. El carbonato cálcico como reserva alcalina se comporta igualmente: las partículas de carbonato se distribuyen entre las fibras durante la proyección sin alterar el pH del sistema.
La herramienta y lo que permite
Lo que la pistola abre al repertorio es un territorio que los demás gestos aditivos descritos en la cápsula Los gestos del depósito no alcanzan. La proyección de pulpa contra la superficie — no por gravedad, no por contacto, sino por presión de aire — permite trabajar sobre superficies verticales, sobre moldes curvos, sobre armaduras tridimensionales porosas. Permite cubrir hojas de gran formato sobre láminas de poliéster, o acumular capas densas sobre una estructura tridimensional para construir piezas escultóricas. La pistola puede proyectar también sobre la superficie de una mesa de vacío — descrita en la cápsula La mesa de vacío —, donde la succión desde abajo estabiliza la pulpa proyectada e impide que el impacto del chorro desplace las capas anteriores. La pistola puede combinarse con stencils para producir formas definidas a gran escala, y esa combinación conecta con el lavado por presión descrito en la cápsula Construir al revés: en ambos casos, un stencil protege zonas de la superficie mientras un chorro — de pulpa o de agua — actúa sobre las zonas desprotegidas. La diferencia es que la pistola añade y el lavado retira, pero la lógica del stencil como máscara protectora es la misma.
Cuando la pistola proyecta pulpa sobre una hoja base húmeda, la negociación de humedad que describe la cápsula Trabajar en húmedo se intensifica: el impacto del chorro desplaza fibras de la base, redistribuye el agua y produce una zona de contacto más turbulenta que la del depósito por gravedad. El resultado es una fusión más abrupta, menos controlable, con bordes difusos generados no por migración lenta del agua sino por la fuerza mecánica de la proyección.
La pistola de patrón es el gesto de depósito que mayor distancia impone entre la mano del practicante y la superficie de la hoja. Esa distancia transfiere el control a la preparación del material. El tipo de fibra, el grado de refino, la dilución, la presión del compresor, el diámetro del orificio — todas estas decisiones se toman antes de que la pistola funcione. Cuando el practicante aprieta el gatillo, la mayor parte de las variables ya están determinadas. El gesto de proyección es rápido; lo que lo hace preciso o impreciso ocurrió durante la preparación. Es el procedimiento en el que la cadena previa resulta más determinante que el gesto mismo.
Para reflexionar
¿Cuántas decisiones del proceso se toman realmente en el momento del gesto — y cuántas se tomaron antes, durante la preparación del material, sin ser consciente de que ya se estaba determinando el resultado?
¿Qué ocurriría si se aumentara deliberadamente la distancia entre la mano y la superficie — no como limitación sino como exploración — para descubrir qué aporta el material cuando se le da más espacio?
