En todos los gestos de depósito descritos hasta aquí, el agua se retira de la hoja por un mismo mecanismo: el prensado lateral. La presión hidráulica empuja el agua hacia fuera, radiando desde el centro de la hoja hacia los bordes y los fieltros. Este mecanismo funciona, pero es direccional — desplaza fibras lateralmente, redistribuye pigmento en los bordes, compacta la hoja de forma desigual si la presión no es uniforme. Existe un mecanismo alternativo — la mesa de vacío — que cambia la dirección de la extracción y con ella las posibilidades del proceso: la mesa de vacío.

Cómo funciona la mesa de vacío

La mesa de vacío es una superficie plana perforada, conectada a una bomba de vacío a través de un tanque de retención. Cuando la bomba se activa, genera una depresión que succiona el agua hacia abajo, a través de la pulpa, desde la superficie superior hasta la inferior. La dirección del movimiento del agua es perpendicular a la hoja, no lateral. Esto produce una extracción uniforme en toda la superficie, sin desplazamiento de fibras hacia los bordes, sin redistribución asimétrica del pigmento.

La bomba debe ser capaz de producir al menos 27 pulgadas de mercurio de presión de vacío, con una capacidad mínima de 3 pies cúbicos por minuto para una mesa de aproximadamente 120 × 120 cm. Mesas mayores requieren bombas proporcionalmente mayores. Los dos tipos más utilizados en talleres artísticos son la bomba de paletas con aceite — habitual en refrigeración — y la bomba sin aceite, que requiere menos mantenimiento.

La superficie de trabajo se cubre con un tejido liso de entretela, sobre el que es posible trazar un boceto. La pulpa coloreada se deposita directamente sobre esa superficie — con pipeta, pera de cocina, biberón dosificador o cualquier otro instrumento — y el agua drena hacia abajo por gravedad y por succión. La entretela actúa simultáneamente como soporte de trabajo, superficie de depósito y superficie de separación: cuando la pieza terminada se voltea, la entretela se pela y deja expuesta la cara inferior — la que estaba en contacto con ella durante todo el proceso.

Lo que la mesa permite

La mesa de vacío transforma la relación entre las capas de la hoja. En el depósito convencional sobre hoja base — el gesto que describe la cápsula Trabajar en húmedo —, cada capa nueva se deposita encima de las anteriores. La vista del practicante y la vista del espectador coinciden: lo que se ve durante el trabajo es lo que se verá en la pieza terminada.

La mesa de vacío permite invertir esa lógica. La practicante Pat Gentenaar-Torley, que dedicó treinta años al desarrollo de este método, deposita primero los detalles del primer plano — lo que el espectador verá primero — directamente sobre la entretela. Después deposita la segunda capa, parcialmente encima de la primera. Luego la tercera. Capa sobre capa — a veces veinte capas sucesivas —, trabajando húmedo sobre húmedo, construyendo la imagen al revés y boca abajo. Las capas superiores, las que va añadiendo, son las capas internas y posteriores de la pieza: primero el cáñamo para resistencia, finalmente el algodón como colchón para el secado. Su paleta de fibras es amplia — algodón, lino, sisal, seda, kozo, gampi —, y la variación en tiempos de batido combinada con fibras diferentes produce diferencias muy sutiles en la textura superficial de la pieza terminada.

Pero la mesa de vacío no se limita a la formación de imagen bidimensional. Peter Gentenaar la utiliza como punto de partida para escultura: coloca una armadura de bambú sobre la mesa, vierte pulpa de lino sobre ella, activa el vacío para extraer el 75 % del agua, y eleva la forma — todavía húmeda pero ya cohesionada — para moldearla en tres dimensiones. El secado rápido genera torsiones por contracción diferencial: un triángulo permanece rígido, un rectángulo se retuerce en forma de mariposa. La mesa de vacío produce la forma bidimensional inicial; las fuerzas de contracción de la fibra durante el secado producen la forma tridimensional final.

La versión de taller

La mesa de vacío con bomba industrial y tanque de retención no es la única configuración posible. Existe una alternativa que reduce la infraestructura a materiales accesibles para cualquier taller: una pantalla de serigrafía tensada sobre un marco de madera y una aspiradora de fluidos.

El principio es el mismo — extraer agua hacia abajo a través de la pulpa mediante succión —, pero la escala y la precisión son diferentes. La pantalla de serigrafía, con su malla de poliéster uniformemente perforada, actúa como superficie de formación. Las hojas se transfieren directamente sobre la pantalla, o la pulpa se deposita sobre ella con los mismos gestos de la formación de imagen — pipeta, biberón dosificador, pincel. La aspiradora de fluidos se aplica por el reverso del marco, succionando el agua a través de la malla. Helen Hiebert documentó esta configuración en Hand Papermaking a partir de una práctica observada en la Penland School of Craft: una pantalla de 120 × 120 cm sobre marco, una aspiradora de fluidos aplicada por detrás, y las hojas dejadas secar sobre la malla.

Las diferencias respecto a la mesa con bomba industrial son operativas, no de principio. La presión de vacío de una aspiradora de fluidos es menor que los 27 pulgadas de mercurio de una bomba de paletas — lo que significa una extracción más lenta, menos uniforme y con menor capacidad de succionar pulpas densas o capas gruesas. La aspiradora tampoco mantiene una presión constante: su rendimiento varía con el nivel de agua acumulada en el depósito y con la obstrucción progresiva de los filtros. Pero aporta accesibilidad inmediata: es una herramienta que muchos talleres ya tienen, y el marco de serigrafía es un objeto habitual en talleres gráficos. Para un practicante que quiere explorar el trabajo con capas o la extracción vertical de agua antes de comprometerse con una infraestructura permanente, la pantalla con aspiradora es un punto de entrada que permite experimentar con el principio del vacío sin asumir el coste de la bomba.

La superficie de la pantalla deja su textura en la cara inferior de la hoja — la trama regular de la malla de serigrafía queda impresa en la pulpa como un registro del proceso. En la mesa con bomba industrial y entretela, esa textura es lisa. La elección entre una y otra configuración no es solo de presupuesto: es también una decisión sobre la textura que se acepta en la superficie de la pieza terminada.

Lo que la mesa exige

La extracción de agua por vacío — con bomba industrial o con aspiradora de fluidos — tiene un riesgo que el prensado lateral no comparte. Si se extrae demasiada agua sin compactación suficiente, la estructura resultante es débil — las fibras quedan separadas, los puentes de hidrógeno no se forman completamente, y la hoja carece de la cohesión que el prensado mecánico proporciona. El practicante necesita calibrar la intensidad y la duración del vacío: lo suficiente para retirar el agua excedente, no tanto como para dejar las fibras sin contacto entre sí. Esa calibración no se aprende de una tabla — se aprende de las hojas que perdieron cohesión al intentar separarlas de la mesa.

La mesa de vacío puede funcionar también como sustituto de la prensa convencional. Las hojas formadas de modo tradicional — por transferencia desde el molde al fieltro — pueden colocarse sobre la mesa para extraer el agua por succión en lugar de por presión. El resultado es una hoja con características distintas a las de la hoja prensada: la compactación es menor, la superficie es más abierta, la textura más porosa. Para ciertos usos — papeles que van a recibir impresión, papeles que necesitan absorción controlada —, la extracción por vacío puede ser preferible al prensado.

Para reflexionar

¿Qué cambia en la relación con la hoja cuando el agua se retira por debajo en lugar de expulsarse por los lados — y qué consecuencias tiene esa diferencia para la estructura de lo que se está construyendo?

¿Alguna herramienta del taller ha cambiado la dirección de un proceso — no lo que se hace, sino cómo se extrae, se seca, se compacta — y ese cambio de dirección ha revelado posibilidades que no existían antes?