Como artista plástico, los caminos que transito habitualmente se centran en la imagen bidimensional gestionada desde la intuición y la introspección, buscando precisamente darle visibilidad a mis pensamientos, estados de ánimo e incertidumbres donde la palabra no es útil.
Mi libro de artista nació primero como imagen, tomando como referente cuerdas que se entrelazan, como una maraña de líneas y gestos, caminos gráficos que deambulan, donde hay conexiones, intersecciones, solapamientos, espacios entre capas, un volumen virtual. Busqué grafismos y recorridos visuales sugerentes. Los textos vinieron después, y también me abrieron otros caminos.
Pinté con nogalina sobre varias matrices de madera imágenes positivas y negativas, dejando abierta cualquier posibilidad, esperando que la incertidumbre fuera dando paso al encuentro y a la certidumbre material. Escogí la técnica de la xilografía pues la veta de la madera me parece muy sugerente y orgánica, dejando abierta la posibilidad de superponer impresiones, redundando en la idea del nudo y la maraña. Tallé las planchas con gubias manuales y eléctrica.
Hechas las primeras pruebas de estampación, para el anverso y el reverso del libro, con cuatro hojas, busco los «huecos blancos» donde encajaran y tuvieran un buen contraste las letras que componen las palabras NEXO y NUDO, que imprimí con antiguos tipos móviles de madera y tinta negra al aceite, con la ayuda de una prensa vertical.
Como contrapunto, a los poemas les busqué un espacio más etéreo, sobre una faja de papel semitransparente que abraza una página y su reverso, superponiéndose al grabado xilográfico.
Este libro me abre el camino a una nueva serie de estampas jugando con las superposiciones y la transparencia por capas de las tintas. Nunca hago un boceto que luego reproduzca, pues el pensamiento siempre habla y no se repite nunca. Otra cosa me aburriría.

