El alumbre de roca — sulfato doble de potasio y aluminio — es uno de los materiales más antiguos del taller. Se ha usado durante siglos como mordiente textil, como encolante de papel, como clarificante de líquidos. En la formación de imagen con pulpas coloreadas, un solo mineral cumple cuatro funciones distintas en cuatro momentos diferentes del proceso. Esa versatilidad lo convierte en un componente del repertorio que merece atención específica — y también precaución específica, porque su mal uso puede comprometer la permanencia de la obra.
En esta cápsula
Cuatro funciones del alumbre de roca
La primera función es la de
Mordiente para tintes naturales
. Los extractos vegetales — cortezas, raíces, flores, hojas — producen colores que los pigmentos sintéticos no ofrecen: tonos terrosos, apagados, con una calidez orgánica que deriva de la complejidad química del extracto. Pero esos tintes no se fijan solos a la celulosa. El alumbre actúa como intermediario: modifica la fibra para que acepte el tinte y lo retenga. El procedimiento requiere una cadena de preparación paralela a la de los pigmentos: las fibras se mordentan con alumbre en caliente, se enjuagan, se tiñen con el extracto vegetal y se enjuagan de nuevo. El resultado es una pulpa coloreada por un camino distinto al de la retención catiónica — y que puede combinarse con pulpas pigmentadas en una misma hoja, ampliando la paleta con registros cromáticos que los pigmentos no alcanzan.
La segunda función es la de
Refuerzo de retención para pigmentos difíciles
. Los pigmentos orgánicos más problemáticos — los que la cápsula El color que no está en la superficie identifica como amarillos azo y rojos naftol — son los más resistentes a la retención catiónica. El alumbre, incorporado en cantidad mínima a la pulpa después del agente de retención catiónico y antes del pigmento, aporta iones de aluminio trivalentes que refuerzan el anclaje del pigmento a la fibra. No sustituye al polímero catiónico: lo complementa en los puntos donde el polímero no llega. La cantidad es crítica — entre uno y dos gramos por cada 450 gramos de pulpa seca —, y se añade diluido en agua dentro del mismo paso de preparación del concentrado en la batidora.
La tercera función es la de
Dispersante complementario
. Los iones Al³⁺ del alumbre concentran una carga trivalente en un solo punto, lo que les da mayor densidad de carga que los sitios individuales del polímero catiónico. En cantidades mínimas actúan como puente entre partículas de pigmento fino y la fibra, lo que resulta especialmente útil con pigmentos de partícula muy fina — ftalocianinas, dioxazinas — que tienen alta superficie específica y pueden saturar los sitios del polímero.
La cuarta función es la de
Encolante interno para imprimibilidad
. Esta función opera en un tiempo distinto a las tres anteriores: no durante la preparación de la pulpa coloreada, sino después, cuando la hoja terminada se destina a recibir una impresión. El papel sin encolar absorbe la tinta de forma indiscriminada — la tinta penetra al interior de la fibra, pierde definición, sangra. El alumbre incorporado durante la formación de la hoja recubre las fibras desde dentro, controlando la absorción. La hoja resultante no rechaza la tinta: la retiene en la superficie el tiempo suficiente para que el pigmento de la tinta se asiente con precisión antes de ser absorbido. Esta propiedad es fundamental cuando la hoja de formación de imagen va a recibir después una estampa de fotopolímero u otra técnica de impresión. La hoja no es solo una imagen: es también un soporte preparado para ser intervenido.
La precaución necesaria
El alumbre produce un medio ácido. El papel fabricado históricamente con alumbre y colofonia — el sistema de encolado dominante durante dos siglos — se degrada por hidrólisis ácida de la celulosa: el papel se vuelve quebradizo, amarillea, se deshace. Esta es la razón por la que la fabricación alcalina de papel sustituyó al sistema ácido en el siglo XX, y la razón por la que Koretsky desarrolló su sistema de retención catiónica en pH neutro-alcalino.
Sin embargo, las cantidades necesarias para el conjunto de las cuatro funciones son muy pequeñas — entre uno y cinco gramos por cada 450 gramos de pulpa seca, según la función predominante —, y su efecto acidificante puede compensarse mediante la adición de carbonato cálcico como reserva alcalina. El carbonato cálcico tampona el pH de la pulpa en torno a 8–9, neutralizando la acidez residual del alumbre y protegiendo la celulosa a largo plazo. La verificación del pH con tiras reactivas después de cada adición de alumbre es imprescindible: el pH debe mantenerse por encima de 7.
La combinación de alumbre en cantidad mínima, carbonato cálcico como reserva alcalina y agente de retención catiónico reproduce a escala de taller lo que los mejores papeles de grabado comerciales — Rives BFK, Hahnemühle — hacen industrialmente. Con una diferencia: en el taller de formación de imagen, el practicante controla cada variable y puede ajustar el grado de encolado según el destino de cada hoja.
Para reflexionar
¿Cuántos aditivos intervienen en la preparación de los materiales con los que se trabaja — y cuántos de ellos son invisibles porque vienen ya incorporados en los productos que se compran hechos?
¿Qué ocurriría si se pudiera decidir, hoja a hoja, qué grado de absorción va a tener el soporte — y qué posibilidades abriría esa decisión para los procesos de impresión posteriores?
