La poiesis
La poiesis es la segunda categoría de estrato y se define como la capacidad de crear algo relativamente nuevo a partir de una combinación de formas e ideas que no preexistían. Derivada del griego «poiein» (hacer o fabricar), históricamente fue vista con sospecha e incluso asociada a lo «diabólico» por su naturaleza centrífuga y dispersiva. Sin embargo, en tiempos de crisis social, su capacidad de innovación se vuelve crucial. Es importante destacar que la poiesis no es una creación «desde la nada», sino que siempre se apoya en una mímesis previa, utilizando elementos ya percibidos y ordenados para generar algo distinto.
Si ya hemos explorado la Mímesis, ese arte fundamental de la atención y la imitación, ahora elevamos la mirada hacia la creación de lo relativamente nuevo.
Poiesis: El Acto de Hacer y Traer al Mundo
La Poiesis (del griego poyeín, que significa «hacer», «fabricar») es la capacidad de traer al mundo algo que no estaba presente antes. Es la segunda categoría de estrato porque emerge en la interfaz entre lo orgánico (lo fisiológicamente estructurado y organizado) y lo psíquico. Aquí es donde la intención, la memoria y el juego mental empiezan a organizar lo vivo, no a partir de un modelo ya existente en la naturaleza (que sería la mímesis), sino mediante una combinación de formas e ideas que no estaban dadas. Es en esta combinación y reordenación donde reside lo específico de la poiesis.
De la Maldición a la Celebración: Una Historia de Riesgo y Renovación
Históricamente, la poiesis no siempre ha gozado del prestigio que tiene hoy. Para las culturas antiguas y agrarias, la mímesis era casi sagrada. Imitar las prácticas de los ancestros, como sembrar cereal o recolectar en fechas específicas, era la forma más fiable de asegurar la supervivencia. Innovar o inventar cosas nuevas era una estrategia arriesgada, pues «la puedes liar pardísima». En la cultura medieval, la creación «desde la nada» era una prerrogativa exclusiva de Dios; los seres humanos solo podían imitar lo que Él había hecho.
Interesantemente, el concepto de poiesis se asocia incluso con lo «maligno» en la cultura cristiana. La palabra «demonio» proviene de daión da hoy, que significa distribuir o dispersar, mientras que «diablo» viene de Diabalein, que significa «lanzar por ahí» o «dispersar». Esta conexión no es casual: a diferencia de la mímesis, que es centrípeta y busca la estabilidad y los conjuntos ordenados, la poiesis es centrífuga. Se «escapa», se «nos va», y al dispersar y desagregar lo existente, logra aportar lo que no estaba. La creatividad poiética a menudo implica «deshacer lo que está y combinarlo de otra manera».
Sin embargo, en momentos de crisis social, cuando las certezas se desvanecen y la imitación ya no garantiza la supervivencia, lo «diabólico», lo «diverso» y lo «disperso» —es decir, la poiesis— comienza a ganar prestigio, convirtiéndose en lo que nos salva y nos permite «sacar las castañas del fuego».
La Poiesis y la Mímesis: Una Relación Indispensable
En la modernidad, ha habido una tendencia a desprestigiar la mímesis y a poner todo el peso en la creatividad, la originalidad y la construcción «desde la nada». Sin embargo, esta es una visión incompleta. Como parte de los «verbos estratégicos» y «categorías operacionales» de nuestro Ecosistema Graficoestético, la poiesis no es un acto de creación ex nihilo. La poiesis es la segunda categoría de estrato porque siempre se apoya y «enraíza» en una mímesis previa.
No creamos desde la nada, sino desde una «imitación previa» a la que quizás estamos tan habituados que ni siquiera le damos importancia. Esta mímesis previa alude a nuestra capacidad de percibir, entender y ordenar el mundo. Solo a partir de algo que hemos percibido, entendido y medianamente ordenado, podemos ser verdaderamente creativos, aunque sea desestructurando y recombinando lo que ya existía. Sin ese «lenguaje» o esos «elementos» preexistentes, la capacidad de la poiesis sería prácticamente nula.
En el cMOOC, entendemos la poiesis como una acción fundamental que define nuestro «Ecosistema Graficoestético». Es un «verbo» esencial en la práctica creativa, permitiéndonos construir un «modo de relación» a través de la combinación de «ingredientes».
Comprender la poiesis en su verdadera dimensión, reconociendo su relación simbiótica con la mímesis, es crucial para cualquier práctica creativa consciente. Esta comprensión nos prepara para la tercera categoría de estrato: la Apate o ilusión, que exploraremos en la próxima sesión.