La Mímesis: El Arte de Elegir a Qué Prestar Atención
Normalmente, pensamos que el arte consiste en imitar o reflejar la realidad, como si un pintor hiciera una fotografía de un paisaje. A esta idea la llamamos mímesis. Sin embargo, la mímesis es mucho más que una simple copia. Es un proceso activo y creativo que empieza con una pregunta fundamental. Para entenderlo, podemos usar una anécdota divertida: la «etimología navarra» de la mímesis. Imagina a dos amigos buscando setas en el bosque. Uno se concentra en encontrar níscalos y boletus. El otro, de repente, encuentra un Rolex de oro. ¡Y luego otro, y otro más! El primero, extrañado al ver a su amigo celebrar los relojes, le pregunta:
«Pero vamos a ver, ¿estamos a Rolex o estamos a setas?»
Esta pregunta, tan sencilla, es la clave de la mímesis. Antes de crear, un artista debe decidir a qué le va a prestar atención. No se puede capturar todo. Hay que elegir. Un pintor que se para frente a un paisaje no pinta cada hoja y cada piedra. Elige un ángulo, una luz concreta, unos colores. Decide si su cuadro va «a árboles» o «a nubes». Un escritor que narra una historia no cuenta cada segundo de la vida de sus personajes. Se centra en ciertos conflictos, diálogos o emociones. Decide si su novela va «a la aventura» o «al drama interior».
Por lo tanto, la mímesis no es un reflejo pasivo de la realidad. Es el proceso deliberado de seleccionar a qué somos receptivos. Es la primera y más importante decisión creativa.
¿Mejor, Peor o Igual? La Modulación del Artista
Una vez que hemos decidido si vamos «a setas» o «a Rolex», llega la segunda decisión. Según Aristóteles, tenemos tres maneras de representar aquello que hemos seleccionado:
Mejor de lo que es (Lo Épico y Heroico): Consiste en embellecer o magnificar la realidad. Es lo que hace un pescador cuando cuenta que el pez que atrapó era «¡así de grande!», o lo que hacían los poetas antiguos al narrar las hazañas de héroes como Aquiles, presentándolos con más brillo y pompa de la que seguramente tuvieron. Este es el terreno de la épica.
Peor de lo que es (La Comedia y la Sátira): Es el camino contrario. Se trata de mostrar la realidad de una forma más ridícula, absurda o risible de lo que es. Al exagerar los defectos o las torpezas de los personajes o situaciones, se crea un efecto cómico. Este es el territorio de la comedia y la sátira.
Tal y como es (El Realismo): Aunque el artista intente ser completamente fiel a la realidad, como vimos en el primer paso, siempre hay un proceso de selección que lo hace imposible.
Construir un Mundo Coherente (El «Medio Homogéneo»)
Ya hemos seleccionado un trozo de realidad y hemos decidido si lo mostramos mejor o peor. ¿Con qué fin? El objetivo final de la mímesis es construir lo que se conoce como un medio homogéneo. Este nombre tan técnico significa algo muy simple: crear un mundo coherente, ordenado y con su propia lógica interna.
La realidad que nos rodea es caótica, una «chapuza llena de dispersión y ruidillos que no vienen a cuento». El arte, a través de la mímesis, filtra todo ese ruido. Un artista crea un escenario donde todo está ahí por una razón. En una buena película, no hay escenas que sobren; en una buena novela, cada personaje tiene su función. El resultado es un universo trabado y lógico que podemos identificar, entender y recordar, algo que el caos de la vida real no nos permite hacer. En resumen, la mímesis es un proceso creativo en tres fases:
- Selección: Decidir a qué prestamos atención (¿setas o Rolex?).
- Modulación: Decidir si lo representamos mejor, peor o igual que en la realidad.
- Construcción: Usar lo anterior para crear un mundo coherente y ordenado.
Como ves, ¡está a años luz de ser una simple «Polaroid» del mundo!