Del «Detente bala» al «Detente amenaza»: Anatomía de un escudo espiritual y social

El viaje del «detente» es un extraordinario testimonio de cómo un símbolo cuya carga semántica ha sido radicalmente invertida puede adaptarse y renacer. Lo que comenzó como un emblema de fe personal, se transformó en un talismán de guerra para proteger a los agentes de un orden hegemónico, patriarcal y religioso, y ha resurgido en el siglo XXI como un dispositivo de crítica social.

Su nueva misión es proteger precisamente a los cuerpos —mujeres, disidencias sexuales— históricamente violentados por ese mismo orden. La «sutura» es el puente de hilo que conecta su pasado con su presente, transformando un acto de protección pasiva en una práctica de creación y resistencia activa. El viejo imperativo de «detener la bala» se ha convertido en un llamado urgente a detener la injusticia, el olvido y la violencia sistémica, recordándonos una verdad fundamental: «La labor de suturar nuestro mundo nos pertenece a todos».