El cuaderno de calibración
El objeto más frágil del taller no es una máquina: es un puñado de números anotados a lápiz que nadie escribió del todo y que no sirven en ningún otro sitio.
El objeto más frágil del taller no es una máquina: es un puñado de números anotados a lápiz que nadie escribió del todo y que no sirven en ningún otro sitio.
La plancha de fotopolímero no es un material monolítico: es un sistema de cinco capas superpuestas. Conocer qué hace cada una —y qué pasa cuando falla— es la condición para tomar decisiones técnicas conscientes en el taller.
La plancha de fotopolímero tardó cuatro décadas en pasar de la industria al taller artístico. Keith Howard, Eva Figueras, Cedric Green, Friedhard Kiekeben, Henrik Boegh: los investigadores que tomaron las decisiones técnicas que el practicante hereda cada vez que abre un paquete de planchas.
El fotopolímero elimina los mordientes, los disolventes y la colofonia. Pero la retirada del mylar libera acrilatos y el agua de revelado genera efluente con polímero en suspensión. Ningún material es completamente inocuo: la denominación correcta es grabado menos tóxico, que nombra una reducción, no una eliminación.
Antes de insolarlo, el positivo ya contiene una decisión irreversible: la trama. Estocástica FM, aleatoria pixelada, asfalto o aerógrafo: cuatro sistemas que no son equivalentes ni intercambiables. Elegir sin conocer sus diferencias es delegar la decisión estética en el desconocimiento del proceso.