La residencia opera como un ecosistema de aprendizaje dinámico, sostenido por cuatro pilares interconectados que fomentan una práctica artística crítica, autónoma y contextualizada.

Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)

El motor del proceso es un proyecto real: la carpeta de obra gráfica. El aprendizaje emerge de la necesidad de resolver los desafíos que plantea la propia obra.

Educación Expandida

El aprendizaje significativo trasciende los muros del taller, fomentando la interacción con el territorio y redes de conocimiento externas.

Autonomía

Se promueve el acceso autónomo al conocimiento. La residencia funciona como una "red de recursos vivos" que los participantes activan según sus necesidades.

Pedagogía Autoorganizada

Se busca un equilibrio entre la autopoiesis (desarrollo de una voz propia) y la simpoiesis (creación que emerge de la colaboración del grupo).