Preparar el archivo: resolución, modo, formato y PDF/X-4

En 2017 el Ghent Workgroup —que prepara especificaciones para el intercambio de archivos en la industria gráfica— recogió 1.100 respuestas de profesionales sobre lo que fallaba en los archivos que recibían. Más del 70 % señaló la resolución de imagen demasiado baja. Más de la mitad, la falta de sangre y el color en un espacio equivocado. Más del 40 %, las fuentes sin incrustar.

Ninguno de esos errores es difícil de evitar. Basta con saber qué mirar antes de enviar.

La resolución, al tamaño final

Una imagen digital es una cuadrícula de píxeles. La resolución dice cuántos de esos píxeles caben en una pulgada —que son 2,54 cm— cuando la imagen se imprime.

La clave está en las últimas palabras. Grabowski y Fick lo dicen así: la resolución que cuenta es la de la imagen «en la escala en la que se imprimirá», no la del original escaneado. Y ponen un ejemplo que lo deja claro: una imagen de 56 × 64 cm a 72 ppp y otra de 13 × 15 cm a 300 ppp son el mismo archivo, de unos 8 megas. Tienen los mismos píxeles, repartidos en más o en menos superficie.

Haz la cuenta al revés. Un A4 a 300 ppp necesita 2.480 × 3.508 píxeles. Si tu imagen tiene la mitad, a ese tamaño se quedará en 150 ppp.

El peso crece más deprisa de lo que parece: si doblas la resolución, el archivo pesa cuatro veces más, porque doblas los píxeles a lo ancho y a lo alto. Ese A4 a 300 ppp —en RGB de 8 bits— ocupa unos 25 megas en Photoshop.

¿Y si falta? Ampliar en el programa no añade información: se inventan píxeles a partir de los que hay. Norberto González Jiménez lo resume en una solución: volver a escanear o a fotografiar con más resolución.

Píxeles, puntos y líneas

Aquí se mezclan tres medidas que conviene separar.

  • Píxeles por pulgada (ppp): los de la imagen.
  • Puntos por pulgada (dpi): los que pone la máquina. Una impresora de inyección —según Grabowski y Fick— trabaja a 360, 720, 1.440 o 2.880. Las filmadoras con las que se hacían los fotolitos, según Gorosabel, iban de 1.200 a 3.600.
  • Líneas por pulgada (lpp): la lineatura de la trama, cuántas filas de puntos de trama caben en una pulgada.

Las tres se relacionan. Grabowski y Fick dan dos reglas sencillas. La imagen necesita el doble de píxeles que líneas tiene la trama: para una trama de 75 líneas, 150 ppp. Y la máquina necesita unas 16 veces más puntos que líneas para dar todos los grises: una láser de 1.200 dpi imprime bien a 75 líneas. González Jiménez da la misma idea desde la otra punta: una láser llega como mucho a unas 110 líneas, y la mayoría trabaja entre 65 y 80.

Cuántos grises da la máquina

¿Por qué 16? Porque un punto de trama no es un punto de la máquina. Gorosabel lo explica con la filmadora: el RIP —el programa que traduce el archivo para la máquina— calcula los puntos de trama, y la filmadora dibuja cada uno con una cuadrícula de puntos suyos. Esa cuadrícula no debe pasar de 256 grises, porque las filmadoras trabajan con una salida de 8 bits.

La cuenta que da Gorosabel es esta: el número de grises es el cuadrado de la resolución de la máquina dividida por la lineatura, más uno. Con una filmadora de 2.400 dpi y una trama de 150 líneas sale 16 × 16 + 1, es decir, 257: todos los grises. Con una láser de 600 dpi y la misma trama de 150 líneas sale 4 × 4 + 1, solo 17. La máquina no da para tanto, y la imagen se queda en saltos de gris.

Por eso, cuando tramas para una máquina modesta, conviene bajar la lineatura, no subir la resolución de la imagen.

Qué hace el RIP y cómo se pasa del archivo a la plancha, en «Del archivo a la plancha».

Cuánta resolución hace falta

Depende de para qué sea la imagen.

  • Imprenta comercial. Las guías técnicas de las imprentas españolas coinciden: 300 ppp a tamaño final.
  • Tu impresora de inyección. Grabowski y Fick dan de 150 a 300 ppp a tamaño final. González Jiménez habla de 150 a 300 para una impresora corriente y de 400 o más para calidad fotográfica.
  • Gran formato que se ve de lejos. Un cartel o una lona se miran a distancia, y bastan menos píxeles: la verificación de la UD 2 de la casa recoge —de la Universidad Miguel Hernández— entre 140 y 200 ppp.
  • Dibujo de línea, en blanco y negro puro. Mucha más resolución, porque no hay trama que disimule el borde: Gustavo Sánchez habla de 800 a 1.200 ppp.
  • Positivos para obra gráfica. Aquí las lineaturas son mucho más gruesas. Grabowski y Fick sugieren como máximo 65-85 líneas para el grabado fotográfico y la fotolitografía estampada a mano, y 35-65 para la colagrafía fotográfica. Si tramas por difusión —con puntos sueltos en lugar de una trama regular—, de 25 a 65 ppp para serigrafía y colagrafía, y hasta 100 para fotolitografía. Ellos mismos avisan de que son «simples sugerencias»: la prueba en tu material manda. Para el fotopolímero con trama estocástica, nuestras cápsulas dan la medida del punto según la resolución: a 1.200 ppp, unas 21 micras; a 600, unas 42; a 300, unas 85. La plancha Printight resuelve como mínimo unas 16. Sobre cómo elegir la trama tienes «La decisión de la trama».

Más no siempre es mejor

Pasada la cifra que necesita la trama, la resolución de más no se ve. Grabowski y Fick lo dicen sin rodeos: si una fotolitografía se imprime a 75 líneas, basta con 150 ppp, y una cifra superior «sería desperdiciar espacio de disco».

Gorosabel es todavía más tajante: «La idea extendida de que cuanto mayor resolución más calidad es errónea». Él trabaja con 1,414 veces la lineatura —redondeado a 1,5— y de ahí sus 150 ppp como mínimo para una trama de 100 líneas. González Jiménez da la misma horquilla —de 1,5 a 2 veces la lineatura— y el manual de Gustavo Sánchez explica el porqué: 1,5 es el mínimo por la diagonal de la trama a 45°, y el doble se pide por seguridad.

La regla útil no es «cuanta más, mejor», sino «la que pide la salida, a tamaño final».

El modo de la imagen

El modo dice cómo guarda el archivo el color de cada píxel.

  • Mapa de bits: cada píxel es blanco o negro. Sirve para el dibujo de línea y para las tramas que haces tú, por ejemplo en un positivo.
  • Escala de grises: 256 niveles de gris por píxel, en 8 bits. Sirve para los positivos que va a tramar la máquina.
  • RGB o CMYK: para el color. Cuándo pasar de uno a otro lo contamos en «Del RGB al CMYK».

El formato: uno para trabajar, otro para entregar

No guardes todo en el mismo formato. Cada momento pide el suyo.

  • Para trabajar, el archivo con capas (en Photoshop, el PSD). José A. Fermín Gorosabel lo llama la matriz digital: es lo que conservas para volver a él.
  • Para la imagen terminada, el TIFF. Grabowski y Fick lo recomiendan porque «no comprime la información digital» y la calidad se mantiene.
  • Para mirar y compartir, el JPEG. Comprime por bloques de 8 × 8 píxeles y pierde algo cada vez que vuelves a guardarlo, como recuerda el manual Recetas. Vale para una muestra o para la web, no para imprimir. Gorosabel lo usa para las versiones reducidas.
  • Para entregar a la imprenta, el PDF, y mejor el PDF/X, que vemos más abajo.

El EPS —que fue el formato de imprenta durante años— ha quedado atrás; Microsoft Office dejó de admitirlo en 2017. Si una guía antigua te lo pide, pregunta. Y el PNG —aunque guarda transparencias y hasta 16 bits por canal— no es un formato de artes gráficas: úsalo solo donde la máquina lo pide, como en la impresión DTF sobre textil. Cómo se prepara el archivo para DTF, en «DTF: preparar el archivo».

La sangre y los márgenes

Si una imagen o un color llega hasta el borde de la hoja, el archivo tiene que pasarse de ese borde. Es la sangre: la cuchilla no corta siempre en el milímetro exacto, y sin ese margen de más aparece un filo blanco.

Las imprentas españolas piden casi siempre 3 mm por cada borde que se corta. Algunas piden 2. En cubiertas, alguna llega a 5, y en gran formato, de 5 a 10. Hacia dentro pasa lo contrario: deja un margen de seguridad para que nada importante quede pegado al corte.

La cifra exacta te la da la hoja técnica de cada imprenta. Cuando la tengas, manda ella.

Las fuentes, dentro

Si el PDF no lleva las fuentes dentro, la imprenta las sustituye por otras. El PDF/X obliga a incrustarlas.

Hay quien, por si acaso, convierte todo el texto en trazados. Úsalo solo como último recurso: Eugenio Vega ya advertía que engorda el archivo e impide corregir nada, y el texto pequeño se estropea. Y si tus fuentes son antiguas —de tipo PostScript Type 1—, cámbialas por OpenType: los programas de Adobe dejaron de admitirlas en 2023.

El PDF/X-4

El PDF/X es una familia de normas ISO pensada para una sola cosa: que un PDF se pueda imprimir sin sorpresas. Obliga a incrustar las fuentes, a declarar para qué condición de impresión está hecho el archivo y a marcar el tamaño final de la página. Lo que no fija es la sangre ni la resolución: eso lo sigue pidiendo cada imprenta.

El PDF/X-4 es la ISO 15930-7 y se apoya en el PDF 1.6. Su ventaja es que admite las transparencias tal como están, sin aplanarlas. El PDF/X-1a, más antiguo, solo admite CMYK y tintas planas, y obliga a aplanar las transparencias antes de exportar. Ese aplanado puede dejar líneas blancas finas, cambios de color o texto engordado; en la encuesta del Ghent Workgroup, un 30 % de los profesionales lo veía a menudo. Usa el X-1a solo si la imprenta no admite el X-4.

Por dentro, un PDF/X marca el tamaño final de la página con una caja —la TrimBox— y la sangre con otra —la BleedBox—. Así es el propio archivo el que le dice a la imprenta dónde va el corte.

En InDesign, el camino es Exportar, Adobe PDF (Impresión), y el ajuste preestablecido PDF/X-4 —que trabaja con compatibilidad Acrobat 7, es decir, PDF 1.6—. Exporta en páginas, no en pliegos; activa la sangre del documento; añade marcas de corte si te las piden, y no pongas contraseña, que un PDF/X no admite. En la pestaña Salida, la opción «Sin conversión de color» conserva el color tal como está; es la que usa el ajuste PDF/X-4 de Adobe para que la conversión la haga la imprenta al final.

Después, revisa el PDF, no la maqueta. En Acrobat Pro, la Previsualización de salida enseña las separaciones si eliges el mismo perfil que lleva el archivo, y las Comprobaciones con un perfil PDF/X-4 dicen si cumple. Usa «Analizar», no «Analizar y reparar»: quieres saber qué falla, no que el programa lo cambie sin decírtelo.

Una última cautela: el RIP de una máquina puede ignorar el perfil incrustado si nadie lo ha configurado para leerlo. Si imprimes en una copistería o en un taller, pregunta cómo lo tienen.

Antes de enviar

  • El documento mide el formato final más la sangre, a escala 1:1.
  • Las imágenes tienen 300 ppp a tamaño final, y el dibujo de línea, mucho más.
  • El color, como lo pida la imprenta. Si no dice nada, RGB con su perfil.
  • El texto negro va en negro solo, al 100 %, sin mezcla de las otras tintas.
  • Las fuentes van incrustadas.
  • El PDF es PDF/X-4, en páginas simples y en orden.
  • No quedan capas ocultas, guías ni plantillas.
  • Has abierto el PDF que vas a mandar, no el de antes, y lo has revisado.
  • Has impreso una prueba a tamaño real.
  • Junto al archivo va una nota que dice qué es cada cosa.

Y una regla por encima de todas: si la imprenta tiene hoja técnica, léela primero.

Para reflexionar

  • Piensa en el último archivo que mandaste a imprimir. ¿Cuál de los errores de la encuesta podría haber tenido?
  • Si guardas solo el PDF final y no el archivo de trabajo, ¿qué pierdes el día que quieras volver a imprimir esa imagen a otro tamaño?

Fuentes principales: Beth Grabowski y Bill Fick, El grabado y la impresión, Blume, 2009, cap. 2, «Procedimientos digitales»; Norberto González Jiménez, La transferencia de la imagen de mediotono impresa: posibilidades plásticas y creativas, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2007; José A. Fermín Gorosabel, «Fotograbado a la manera negra»; Eugenio Vega, «Tecnología digital. 2. Procedimientos fotomecánicos», apuntes; Gustavo Sánchez Muñoz, Preparar trabajos para imprenta y cómo sobrevivir a ello, v1.8, 2024; Kaj Johansson, Peter Lundberg y Robert Ryberg, Manual de producción gráfica. Recetas, GG, 2011; cápsulas de fotopolímero de Bajo Presión.

Normas y datos: Ghent Workgroup, encuesta de 2017, según prepressure.com, «PDF troubleshooter»; ISO 15930-7 (PDF/X-4); Adobe, ayuda de InDesign sobre la exportación a PDF; Universidad Miguel Hernández, sobre el gran formato, según la verificación de la UD 2 de 2.º EAS; guías técnicas de imprentas españolas consultadas en 2026.