Papel y tinta para inyección: qué papel, qué tinta y cómo cuidar la estampa
Una gota de inyección mide unos pocos picolitros. Lo que haga al tocar el papel decide casi todo: si se queda donde cae o se abre, si el negro sale negro o gris, si la estampa aguanta una gota de agua o se corre.
En «Tóner e inyección» contamos cómo sale la gota de la máquina. Aquí vamos a lo que pasa después, en el papel.
Tres papeles para una gota
El Image Permanence Institute —el laboratorio de conservación del Rochester Institute of Technology— distingue en su guía de 2004 dos grandes familias.
- Papel sin estucar. Es el papel corriente. La tinta penetra y se extiende en todas direcciones, y se pierde detalle. Para calidad fotográfica, dice el IPI, hace falta papel estucado.
- Papel estucado, con una capa que recibe la tinta. Y aquí hay dos tipos:
- Hinchable. La capa se hincha con la humedad de la tinta —que es al agua— y la gota queda atrapada dentro. Lleva varias capas: una que protege, otra que fija la gota y otra que absorbe. Ese polímero protege en parte de la contaminación del aire, pero tarda en secar.
- Poroso. La capa está hecha de partículas muy pequeñas e inertes que dejan cavidades, y la tinta se aloja en ellas. Seca enseguida y aguanta mejor la humedad, pero no tiene capa protectora.
Para la base de cualquiera de ellos, el IPI recomienda un papel sin ácido, con reserva alcalina y sin lignina.
Cómo saber qué papel tienes
El IPI avisa de algo que cualquiera que haya comprado papel reconocerá: los fabricantes casi nunca dicen si un papel es hinchable o poroso, ni si una tinta es de pigmento o de colorante. Pero da pistas.
- Los hinchables suelen tener más brillo.
- Los que anuncian secado rápido suelen ser porosos.
- Al tacto, la mayoría de los porosos parecen algo pegajosos y los hinchables, lisos.
Y una prueba que puedes hacer en el taller solo con agua, la prueba de la gota. Pon una gota en un rincón que no vayas a usar y frótala con el dedo. En el papel hinchable, la gota «funde» la capa de la superficie y forma una película resbaladiza. En el poroso, la gota se absorbe y apenas cambia nada.
Qué tinta tienes
Con la tinta pasa lo mismo, y el IPI da dos maneras de averiguarlo. La primera es mirar: las estampas de pigmento suelen dejar una diferencia de brillo visible entre las zonas con mucha tinta y las zonas de papel sin tinta. La segunda es el agua: la estampa de pigmento resiste el agua incluso en papel corriente, y la de colorante no.
Por qué importa lo contamos en «Tóner e inyección»: según el IPI, la inyección de pigmento es más estable que la de colorante.
Qué tinta con qué papel
El IPI solo da una regla expresa: con tintas de pigmento se prefiere el papel poroso.
De las otras combinaciones cuenta los riesgos. El colorante sobre papel hinchable —con humedad alta— puede emborronarse, porque el colorante se difunde por la capa. Y el colorante sobre papel poroso es la combinación más sensible al ozono del aire, porque la capa no lo protege.
Si vas a combinar la impresión con una estampa a mano, Grabowski y Fick añaden dos consejos. Si el papel se va a humedecer, necesitas tintas que, una vez secas, no se disuelvan en agua. Y lo habitual es imprimir primero lo digital y estampar después. Lo contamos en «La estampa digital».
Papel de arte, con capa o sin ella
No todo tiene que ser papel fotográfico. Grabowski y Fick cuentan que algunos papeles artísticos sirven para la inyección sin más preparación, si son lisos y están bien encolados. Otros papeles se fabrican ya para la inyección, con su recubrimiento. En su tabla de papeles para cada técnica citan, para la inyección, el Somerset Velvet, el Somerset Satin, el Hahnemühle digital, el Arches Infinity y el Concorde Rag.
Un papel también puede prepararse con un recubrimiento receptivo, dicen Grabowski y Fick, pero no dan receta. Y aconsejan alisar bien el papel antes de meterlo en la impresora, pasándolo por un tórculo si hace falta.
¿Y el papel hecho a mano, el de tina? Aquí tenemos que ser claros: en nuestro archivo no hay un procedimiento comprobado para prepararlo para la impresora, ni fichas de seguridad de los recubrimientos caseros que circulan. Es un hueco que tenemos señalado. Hasta que lo cubramos, lo único que podemos decirte con fuente es lo de Grabowski y Fick: liso, bien encolado, alisado antes de imprimir, y una prueba en un trozo antes de arriesgar la hoja.
La impresora del taller
En el taller imprimimos con una Epson SureColor P6000. Su ficha ayuda a entender lo que hemos contado.
- Tinta de pigmento —la Epson UltraChrome HD— en nueve cartuchos y ocho colores.
- Dos negros: negro foto y negro mate, con cambio automático o manual entre uno y otro. El cambio gasta tinta: de mate a foto, unos 7,2 ml en el modo rápido.
- Gota de hasta 3,5 picolitros y una resolución de hasta 2.880 × 1.440 dpi.
- Ancho de hasta 24 pulgadas —unos 61 cm— en rollo o en hoja.
- Cartón de 0,8 a 1,5 mm por la carga frontal, y un recorrido recto del papel pensado para soportes delicados.
Epson la da hoy por descatalogada y propone como sustituta la SC-P6570E.
Epson anuncia hasta 200 años de duración en color y 400 en blanco y negro. Tómalo como lo que es, una cifra del fabricante: la misma nota de Epson dice que no garantiza la duración, y el IPI pide tratar estas predicciones «con mucha cautela», porque casi todas salen solo de ensayos de luz.
Lo que miden las normas de permanencia
La norma que más se cita para el papel permanente es la ISO 9706. Pide un pH entre 7,5 y 10, una reserva alcalina de al menos 20 g/kg expresada en carbonato cálcico, muy poca lignina (un índice kappa máximo de 5) y una resistencia mínima al desgarro.
Ruth Viñas —en su tesis sobre la estabilidad de los papeles para estampas y dibujos— puso esa norma a prueba con papeles de artista. Su conclusión es incómoda: la ISO 9706 no sirve para evaluar el papel artístico, porque no mide el amarilleo. De diez papeles considerados permanentes que envejeció, seis amarillearon en exceso. Solo un 20 % de sus papeles cumplía la norma, y solo uno —el Super Alfa de Guarro— conservaba además la blancura.
Viñas habla también del blanqueo óptico: la blancura que se consigue con colorantes y fluorescencia, que es poco estable ante la luz. Y recoge que una propuesta holandesa de 1987 para el papel permanente pedía prohibirlo. El IPI, por su parte, avisa de que las estampas de inyección pueden amarillear en conjunto o mancharse.
Hay otra norma, la ISO 11108, para papel de archivo. Viñas solo conoció el borrador de 1994: sumaba a lo de la ISO 9706 una fibra de algodón, lino, cáñamo o ramio, y un gramaje de 70 a 225 g/m². De la fibra de algodón tienes más en «El algodón como soporte papelero».
Cómo guardar la estampa
El IPI da una lista de cuidados que vale para cualquier estampa de inyección:
- Ni calor ni humedad. Nada de desvanes ni sótanos. Con humedad alta y sostenida salen hongos.
- Detrás de un cristal o en un álbum. El ozono no se ve, pero el daño se reduce mucho si la estampa está enmarcada o guardada.
- Sin agua. La de colorante es muy sensible, y frotarla mojada empeora el daño.
- Sin roce. La inyección es más delicada que la fotografía, porque la imagen está más cerca de la superficie.
- Sin tocarla mientras seca. Las huellas dejan marca, y un papel hinchable puede tardar más de una semana en secar del todo.
- Sin apilarla con plásticos de PVC, que pueden hacer que la tinta pase a la hoja vecina.
- Guárdala en papel sin ácido, con reserva alcalina y sin lignina, o en fundas de poliéster, polipropileno o polietileno. Nunca PVC ni celofán.
Y Viñas añade lo que vale para cualquier obra sobre papel. Montaje en passe-partout con charnelas, sin que la obra toque el cristal, sin cinta adhesiva ni grapas. Una temperatura de 18 a 22 °C y una humedad de entre el 50 y el 60 %, sin saltos bruscos. Y como mucho 150 lux para una estampa, con filtro ultravioleta.
Para llevar al taller
- Antes de imprimir en un papel nuevo, haz la prueba de la gota en un rincón.
- Con tinta de pigmento, prefiere el papel poroso.
- Si la estampa se va a mojar después, comprueba antes que la tinta aguanta el agua.
- Alisa el papel antes de meterlo en la impresora.
- No te fíes de los años del fabricante: guarda la estampa bien.
- Anota en la ficha técnica de la edición el papel, la tinta y la impresora.
Para reflexionar
- ¿Sabes si el papel que más usas para imprimir es hinchable o poroso? ¿Cómo lo averiguarías mañana mismo?
- Si una norma de permanencia no mide el amarilleo, ¿qué pruebas harías tú antes de confiar en un papel para una edición?
Fuentes principales: Image Permanence Institute, A Consumer Guide to Traditional and Digital Print Stability, Rochester Institute of Technology, 2004; Beth Grabowski y Bill Fick, El grabado y la impresión, Blume, 2009, caps. 1 y 2; Ruth Viñas Lucas, Estabilidad de los papeles para estampas y dibujos. El papel como soporte de dibujos y grabados: conservación, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1994; Eduardo Zamarro, La tecnología de inyección de tinta como herramienta para la práctica artística, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2007.
Datos técnicos: Epson, ficha de la SureColor P6000; Library of Congress, sobre la ISO 9706. Consultados en noviembre de 2026.
